jueves, 24 de noviembre de 2016

Marte en el corazón de Capricornio

En estas noches se puede ver a Marte justo en el corazón de Capricornio. Si, como algunos dicen, Capricornio es el catasterismo de Amaltea, la cabra que cuidó de Zeus en su infancia, podríamos pensar que se trata de una constelación hospitalaria, acogedora, solidaria. Poco parece tener que ver Marte/Ares, el guerrero, con el carácter de Amaltea. Pero no viene mal recordar que la cabra era también un animal feroz. Tanto que, una vez muerta, Zeus utilizó su piel como escudo, la célebre Égida, que luego legara a Atenea.
Algo sé de los capricornianos. Sé de su gran corazón, de su entrega; se de lo terribles que pueden volverse cuando los provocan. Ver a Marte en su corazón me da un cierto escozor. Quién sabe lo que pueda surgir de allí...

domingo, 13 de noviembre de 2016

¿Superluna? Bella. Y punto.

Está preciosa, la Luna. Motivo suficiente como para que el niño que me cruzo en la vereda esté sacándole una foto con su celular. O para que un par de amigos me recuerden que vale la pena mirarla. Está radiante, cautivadora. Llena. Como cada unos 28 días.
Pero, claro, hoy tiene mejor prensa. Hoy, parece, es una "Super" Luna.
Es rara, la gente. Tienden a creer casi todo lo que les dicen los medios. Si hoy la tele o la compu dicen que la Luna está más grande, está más grande. Te juran que está más grande que ayer, y que mañana se habrá achicado.
Nadie parece ponerse a pensar en que eso es una idiotez. Que la Luna no puede salirse de su órbita para acercarse a la Tierra, como si quisiera tomarse una selfie. No, amigos, la Luna está igual de grande hoy que ayer o que mañana. Hoy está un toquecito más llena, nada más.
¿Y está más grande esta vez que la Luna llena anterior? Ah, sí. Porque en este caso la Luna llena coincide con el Perigeo de la órbita. ¿Cuánto más grande o brillante se ve que la Luna llena anterior? Hablando en un lenguaje científico, diríamos: "un cachito". Es que la órbita de la Luna no es del todo regular y el ciclo lunar no coincide exactamente con una "vuelta" en torno a la Tierra (además, claro, la Tierra se mueve, lo que hace que la oposición entre Luna y Sol, que hace que la veamos llena, se dé en distintos puntos). Por eso, cada tanto -sólo cada tanto- se da el curioso caso de que la Luna llena coincide con el punto más cercano de la órbita elíptica en relación con la Tierra. ¿Y?  ¿Es realmente perceptible la diferencia a simple vista?


En esta imagen, lo más significativo es la barra de arriba. Ahí se ven las Lunas Llenas del año. Y se puede notar que desde Agosto las Lunas llenas han estado muy cerca del Perigeo, por lo cual su tamaño es aproximadamente el mismo, a ojo humano. La imagen mayor es interesante porque muestra que la Tierra no está en el centro de la elipse, ni en sus focos. Claramente hay dos puntos opuestos: uno en el que la distancia a la Tierra es menor, el Perigeo; uno en el que es mayor, el Apogeo. Pero también se ve que en algo así como un 70% de la oŕbita las distancias son muy similares. Dicho de otro modo, salvo en el período en el que la Luna Llena se presenta en los sectores más alejados de la órbita, el tamaño es muuuuy semejante...
De cualquier modo, lo que me pregunto es ¿Afecta en algo a la belleza de la Luna Llena su distancia a la Tierra? O, en otros términos: ¿es relevante el tamaño, cuando se habla de belleza, o del placer de contemplarla?


jueves, 27 de octubre de 2016

Venus (y compañía...)

Quienes estén mirando en este momento el cielo, hacia el Oeste, se sorpenderán al encontrarse con una nueva versión de las Tres Marías. Claro que, en este caso, no se trata del cinturón de Orión, sino de una formación provisoria, que sólo tendrá lugar esta noche, cuya protagonista es Venus, Afrodita. Pero  Afrodita hoy no está sola: a su derecha está su abuelo, Crono (Saturno), y a la izquierda Antares (la "Anti Ares" o Anti Marte), el corazón del Escorpión. El nombre de Antares viene de que su semejanza a Marte, por el color, la convierte en su némesis sideral.
Noche fria, ideal para mirar el cielo. Ideal, también, para estar en buena compañía. Así lo entiende Venus (y le va mejor que a algunos de nosotros que desde la soledad del balcón nos conformamos con el calor de una mantita, mientras disfrutamos de la belleza del cosmos...)




lunes, 10 de octubre de 2016

Marte en el ojo del Arquero...

Noche agradable, en Buenos Aires, para mirar las estrellas. Me detengo en el Arquero, Sagitario, que suele asociarse con el Centauro Quirón. Esta noche Quirón tiene a Marte, el dios de la guerra, el Ares griego, en la mirada. Como si preparara una saeta letal contra sus adversarios. En la Tierra también vuelan dardos envenenados. En el hemisferio norte los lanzan quienes quieren alzarse con el mayor de los poderes concedidos con el voto popular. En el ámbito doméstico también vuelan flechas que hieren a los incautos.
Quirón tiene una rica historia como médico, como educador de héroes, como un ser sabio. Y tiene también una rica muerte, que termina llevándolo a engalanar el cielo con su figura.
Quirón era un ser inmortal. Pero no morir, contrariamente a lo que fantasean algunos hombres, puede ser también una condena. Esto lo descubre Quirón cuando accidentalmente  es alcanzado por una flecha lanzada por quien fuera su amigo, Hércules, Heracles. Flecha que, por si fuera poco, estaba emponzoñada con la sangre de la Hydra. Hay flechazos que provocan tal dolor, que llevan a desear la muerte. No sé si será abusar de la metáfora pensar en palabras hirientes, en desaires amorosos, en traiciones que transforman la vida en despojos, que truecan la alegría en un anhelo del silencio final.
El hecho es que el dolor causado por la herida es tan intenso, que Quirón abdica de su inmortalidad, cediéndosela a Prometeo, para alcanzar el último alivio. Cuando la muerte por fin termina con el sufrimiento Zeus decide catasterizarlo a modo de compensación.

viernes, 7 de octubre de 2016

martes, 27 de septiembre de 2016

Un año después... ni rastros...


Hay momentos en los que todo parece conjurarse para dar lugar a lo extraordinario. Mágica convergencia que abre paso a lo inesperado. Momentos en los que uno se entrega a fuerzas que lo exceden, que lo desbordan, y, simplemente, se deja llevar a ese wonderland que todos soñamos encontrar.
Hace un año el inicio de lo maravilloso no fue anunciado (o sí) por un Conejo Blanco, sino por la Luna, que durante la noche fue tiñéndose de un cándido rubor. “Está haciendo el amor con el Sol”, dijo alguien, o pensé yo mismo bajo los efectos de tamaño despliegue de belleza. Todo fue muy lento, muy plácido, y aún así extremadamente intenso. Creo no exagerar si digo que cientos, miles, de ojos se elevaron al firmamento y se dejaron inundar de amor y deseo al contemplar aquel encuentro majestuoso.

 
Hoy la Tierra completa su vuelta al Sol. Se detiene un instante en el mismo lugar, y observa. Nada. La Luna y el Sol han faltado al encuentro. Ni rastros de aquel amor que se presentía eterno.
La noche está vacía, fría; los corazones, replegados; los ojos cerrados, o vueltos hacia adentro. Nada para ver, que despierte una emoción; nada para sonreír con los ojos o los labios. Sólo el Escorpión desde el zenit nos escruta con su gélida mirada.
Es evidente que un año puede ser más que una eternidad. Así en el Cielo como en la Tierra. Y el amor que se presentía eterno unos meses después es ausencia, noche oscura, vacío. Si esto le sucedió a la Luna y al Sol, ¿quién puede creerse a salvo?

jueves, 25 de agosto de 2016

Ares se apiada del Escorpión

El 14 de agosto Marte apunta a Antares, el corazón del Escorpión...
El 20 de Agosto continúa acercándose, pero parece tomar otra vía de acceso...
Hoy, 25 de Agosto Ares/Marte nos sorprende, apartándose del Escorpión. ¿Le habrá enviado una señal Ártemis para que se detenga? ¿Le habrá pedido Orión que lo deje con vida para continuar con la eterna batalla en el cosmos? Lo cierto es que parece medirse con su archi rival, Antares ("Anti Ares", "Anti Marte"), la estrella roja que es su doble, su Traveler, la imitadora que permanece en su posición mientras su otro yo recorre el espacio abierto...