domingo, 21 de agosto de 2016

¿Afrodita, herida? (También las diosas pueden sufrir)

En el canto V de la Ilíada el poeta cuenta el enfrentamiento entre Afrodita y Diómedes. Este último estaba a punto de matar a Eneas, hijo de la diosa. Afrodita bajó del Olimpo, tomó a Eneas en sus brazos, y se dispuso a sacarlo del campo de batalla.  Diómedes montó en su caballo, y emprendió la persecución,  "sabedor de que era una diosa delicada, no de esas que ejercen su soberanía en el combate contra los guerreros(...) Cuando la alcanzó, saltó con la aguda lanza y la hirió en el extremo de su tierna mano". ¿Qué hizo entonces la bella diosa? "Estalló en un gran alarido" y salió presurosa hacia el Olimpo donde recibió el consuelo de su madre Dione y los consejos de su padre Zeus.
No sabemos qué le ha pasado a la diosa, en estos días. Pero se la ve volar, presurosa al encuentro con su padre. Vale la pena seguir su derrotero por el firmamento, mirando hacia el Oeste, apenas entrado el sol. Así se veía a Venus Afrodita hoy a la tarde...
En los próximos días se la verá acercarse raudamente a Júpiter Zeus. Si sigue a este paso, el encuentro con su padre se llevará a cabo el próximo sábado 27.

jueves, 18 de agosto de 2016

Directo al corazón

Prosigue, Marte, su camino hacia Antares, el corazón del Escorpión, bajo la atenta mirada de Saturno...

 ¿Alguien más estará pendiente de este viaje? No deja de impresionarme que las civilizaciones antiguas distinguieran a los planetas del resto de los puntos luminosos del cielo. La palabra "planeta" deriva del griego "planáomai" que alude al vagar sin rumbo... Los planetas son vagabundos que se mueven a placer por el firmamento. En la secuencia que venimos acompañando se ve claramente cómo, mientras todas las estrellas que forman el Escorpión se mueven de manera uniforme, conservando sus distancias relativas, Marte sigue un camino propio... Probablemente cualquier griego de la Antigüedad se habría percatado del ataque de Ares/Marte al Escorpión. Me pregunto si alguien más, en todo el planeta estará pendiente hoy de esta travesía cósmica...

miércoles, 10 de agosto de 2016

Marte avanza

Marte rompió, finalmente, la tensión y se decidió a atacar. Ya vulneró la coraza del Escorpión y avanza directo a su corazón.


miércoles, 3 de agosto de 2016

Marte no cede

El velo de nubes se disipa, y nos permite asistir a una batalla colosal: Ares, Marte, con su vestuario color sangre, hace frente al Escorpión. Se justifican los minutos en el balcón, una noche helada como esta -hace años que no siento tanto frío- con tal de gozar de esta maravilla cósmica.
Los adversarios se contemplan: el Escorpión, majestuoso, descolgándose desde el zenit mismo, exhibiendo su serpentina cola y ocupando la totalidad de la vista hacia el Oeste; y Marte, casi minúsculo ante él, pero sin ceder en su posición. Se percibe la tensión en esta porción de cielo.
Marte no cede. Mientras nosotros morimos aquí y con los ojos cerrados no vemos más que nuestra nariz.
Lo que mata, en este Agosto, no es el viento norte. Acaso sí la inquietud que  nos mantiene a la espera de una resolución de la tensión.


lunes, 1 de agosto de 2016

Nubes

Semanas y semanas de nubes. La oscuridad más oscura no es la de la noche cerrada, sino la del cielo blanco, nuboso.Un cielo sin amigos, sin signos, sin historias. Un cielo mudo, frío. Imposible encontrar un sentido. Así está Buenos Aires. Sin dioses, sin monstruos, sin señales. Vacío. Quizá un cielo así venció a Ovidio y lo obligó a dejar inconcluso sus Fastos.

sábado, 6 de febrero de 2016

Belleza y traición. Una historia de Casiopea.

Hace unos días tuve la oportunidad de cruzar la línea del Ecuador. En las noches del otro hemisferio mi amor por las estrellas ansiaba ver a las dueñas de ese cielo: las osas. Un mes estuve acechándolas, sin suerte. Tampoco pude ver a Polaris, la estrella que orienta a los viajeros en el norte. Sin embargo, en un par de ocasiones el firmamento me regaló la vista de otra constelación hermosa: Casiopea.

Para un latino es imposible mirarla sin recordar la canción de Silvio Rodríguez:

“Cumplí celosamente nuestro plan: por un millón de años esperar.
Hoy llevo el doble dando coordenadas pero nadie contesta mi llamada.
¿Qué puede haber pasado a mi señal?
¿Será que me he quedado sin hogar?
Hoy sobrevivo apenas a mi suerte lejano de mi estrella de mi gente.
El trance me ha mostrado otra lección:
el mundo propio siempre es el mejor”.

¿Qué implicó haber encontrado a Casiopea? Por un lado, tener la certeza de haber dado con la belleza en una de sus más plenas manifestaciones. La propia Casiopea, en vida,  estaba tan segura de su hermosura que no tuvo mejor idea que desafiar a las Nereidas y a Hera, ganándose una múltiple enemistad. Por otro lado, la enseñanza de que la belleza muchas veces está unida a la traición. Casiopea fue tan bella como traicionera. Y lo fue con quien había ido a librarla de los males que la acosaban, Perseo.

Poseidón y Hera, movidos por sentimientos negativos, la habían atormentado con monstruos diversos –precisamente aquellos de los que la protegió Perseo. El castigo de Zeus, fue diferente. Simplemente la colocó en el cielo, sentada, y la condenó a autocontemplarse eternamente. Hoy, seguramente, el castigo incluiría que se sacara selfies permanentemente para subirlas a un face en el que fuera su única amiga. Y es que la belleza, cuando va acompañada de la traición parece derivar inevitablemente en la soledad.


domingo, 23 de agosto de 2015

Del riesgo de ser un buen Anfitrión, de Hércules y de los artilugios de Zeus para gozar del amor...

Quien en este momento mire hacia el norte podrá encontrarse nada más ni nada menos que con Hércules, -Heracles, para los griegos-, uno de los mayores héroes de la Antigüedad. Es tanto lo que se podría narrar sobre Hércules, que es difícil elegir por dónde empezar. Comencemos, entonces, por el principio: el momento en que fue engendrado por Zeus. De paso, levantemos una advertencia para aquellos que crean que es un halago que alguien, luego de estar de visita en su casa, les diga "sos un buen anfitrión"...
Anfitrión era el nombre del esposo de la bella Alcmena. Pero, aún siendo legítimamente su esposo, el pobre Anfitrión estaba imposibilitado de consumar su unión con ella. La cuestión tiene su gracia, porque el padre de Alcmena, Electrión, se había comprometido a concederle la mano de su hija pero... una tarde que estaba arriando unas vacas, una de ellas lo atacó. Anfitrión, que estaba con su futuro suegro quiso ayudarlo y le tiró con un palo a la vaca, con tal mala suerte que el palo rebotó en los cuernos del animal...¡y mató a Electrión! Anfitrión huyó a Tebas, junto con Alcmena.  Cuando, ya en el exilio, el joven intentó aproximarse a su compañera con intenciones amorosas, ésta le dijo que no podía acostarse con él por el pesar que aún sentía por la muerte de sus ocho hermanos (que habían perecido en una lucha por el poder cuando todavía Electrión estaba vivo). El "bueno" de Anfitrión se ofreció a vengar a sus ocho cuñados y Alcmena le prometió que cuando lo hiciera gozarían del amor. El paciente muchacho reunió un ejército y partió a la guerra. Guerra que tras enormes esfuerzos logró ganar. No es difícil de imaginar que Anfitrión se hizo de un gran botín en esa guerra. Pero tampoco cuesta imaginar que lo que menos le interesaba era la riqueza obtenida. Mientras todos celebraban la victoria podemos suponer que sus pensamientos estaban dedicados a anticipar el momento de la llegada, a entrever la admiración de su mujer al recibir las buenas noticias, a prefigurar la calidez de su gratificante entrega.
Pero... resulta que Zeus -sí, otra vez Zeuz- sentía una irresistible atracción por la bella Alcmena. Y no tuvo mejor idea que ir a visitarla en el momento mismo en que Anfitrión emprendía, ansioso, el regreso a su morada. Copio el texto en el que Apolodoro narra esta parte de la historia:

"Antes de que Anfitrión regresara a Tebas, Zeus se presentó una noche y, haciéndola durar como tres, yació con Alcmena, tomando la figura de Anfitrión, luego de relatarle lo sucedido en la guerra".

A ver si se entiende... Zeus se disfrazó de Anfitrión, llegó a "su" casa y le dijo a Alcmena: "Querida, ya vengué a tus hermanos, vamos pa' la piecita del fondo". Alcmena no encontró nuevas excusas para postergar la unión... y Zeus le dio -le dio la buena noticia de la victoria- durante una noche que duró ¡¡¡tres noches!!! Imaginemos a Alcmena pensando "por qué no le habré dicho que sí antes", luego de gozar de la potencia divina.
Pero esto esto no es todo... porque, finalmente, el bueno de Anfitrión llegó a su casa... Y, claro, por más que le dio la noticia, y que se esmeró en despertar el deseo de Alcmena, no consiguió demasiado... Cuenta Apolodoro:

"Cuando llegó Anfitrión y vio que su mujer lo acogía sin entusiasmo, le preguntó el motivo... y Alcmena le dijo que a su regreso la noche anterior ya se había acostado con ella".

Confundido, y aún sin encontrar la respuesta que esperaba, Anfitrión descargó su pasión sobre Alcmena sin saber que su desempeño de esa noche no podía compararse con el que había tenido su reemplazante durante la triple noche anterior...
(Que levante la mano el que todavía cree que "sos un buen anfitrión" es un elogio...)

La cuestión es que Alcmena quedó doblemente embarazada. De Zeus nacería Hércules y de Anfitrión, Ificles.

El mismo Apolodoro cuenta que una vez enterado por Tiresias de que uno de los niños era de Zeus, "Anfitrión quiso averiguar cuál de los niños era hijo de Zeus, para lo cual puso serpientes en la cama; y como Ificles huyó y Heracles se quedó, supo cuál era su hijo y cual el de Zeus".